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¿Qué le ha pasado a nuestra generación de jóvenes?

quinta-feira 29 de novembro de 2012, por Chiara Zanotelli, Chiara Zanotelli

Todas as versões desta matéria: [italiano] [Português do Brasil]

Doha, Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

Es difícil ver hoy en día una gran ciudad en construcción. Sin embargo, el aterrizaje en la capital de Qatar, acompañado por un amanecer colorido un día de finales de noviembre, es el espectáculo opulento que ofrece Doha a los ojos de los 15.000 participantes que llegaron en estos días a Qatar para participar en la Conferencia anual sobre Cambio Climático (COP 18 de la CMNUCC). Mirando por la ventana del taxi, mientras recorro la carretera recta que costea la bahía, se pueden ver los segmentos del desierto en medio de los rascacielos, la sede de la petrolera y gasífera más importante del mundo, la arquitectura de museos extraños, el barrio diplomático, el Parlamento con su majestuosa fuente, el campus universitario y un Toyota blanco que zumbando veloz alza nubes de arena.

Estoy en Doha, para expresar junto a otros jóvenes de todo el mundo a través de YOUNGO, el movimiento juvenil en torno a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, nuestra preocupación por el estado del planeta, para influir y presionar a los delegados para que nuestras ideas y propuestas, generadas democráticamente en nuestro grupo de trabajo, sean escuchadas durante la Conferencia, para representar a todos los jóvenes que participan activamente en todos los continentes y países, para no dejar a futuro decisiones importantes que deben ser tomadas en el presente, para tomar cuenta de la pesada herencia que en poco tiempo recaerá sobre nuestras manos y que será nuestra responsabilidad afrontar para preservar la vida en comunidad, para aprender a trabajar en conjunto y tomar decisiones democráticas y respetuosas de la diversidad y la crítica, y también para llevar las noticias a nuestros pares y a todos los ciudadanos del mundo.

Hay tantas cosas sobre las que escribir, discutir, tanto trabajo. Esta 18 ª reunión de la Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático se reúne a la vera de las consecuencias del enésimo desastre grave, la mancha del leopardo que continuamente nos golpea a todos, en todas partes del mundo. El Huracán Sandy, el evento natural más conocido y reciente causó pérdidas de$ 50 mil millones, devastación que asoló la costa este de los Estados Unidos.

¿Cuánto tiempo se tarda en poner el tema en la agenda de los gobiernos que deciden por nosotros, los ciudadanos jóvenes? ¿Cuánto tiempo hace falta para poner en la agenda compromisos serios y acciones concretas? ¿Por qué tantos adultos todavía no creen en el cambio climático, más allá de los límites sostenibles del planeta sobrepasados por el comportamiento humano? ¿Por qué los adultos no están dispuestos a escuchar y siguen evadiendo el presente? ¿Qué debemos hacer nosotros los jóvenes para crear un debate fuerte en torno a un tema que nos afecta a todos, un problema que es presente y no sólo hipotético y lejano? ¿Por qué es tan fácil para nosotros discutir temas relacionados con la cuestión del cambio climático en los grupos de trabajo multiculturales y multilingües, que no cuentan más que con la motivación, el conocimiento y la preparación, el estudio, la determinación, el respeto y el compromiso con la búsqueda de una solución lleno de contenido que satisfaga a todos?

¿Somos tan diferentes de las generaciones anteriores? ¿Por qué nos preocupamos, mientras los adultos que deciden, luchan y se hunden en el presente, o incluso pasan por alto la raíz del problema? ¿No debería ser la edad adulta la edad de la madurez y de las decisiones serias y razonables? ¿Qué le ha pasado a nuestra generación de jóvenes que parecen más sabios que cientos de adultos que se reúnen sin una agenda seria y digna de elogio? ¿Quiénes son esos adultos que no piensan? ¿Qué cosas se responden en los corredores?

Se dice que muchos Estados fueron aplastados por la crisis, el desempleo, que es complicado ponerse todos de acuerdo, países ricos y países pobres, países del Norte y del Sur, que esos son problemas más acuciantes. ¿Por qué no es este el caso de nuestras mesas de trabajo? ¿Por qué China, India, Estados Unidos, Australia, Rusia y Alemania son capaces de encontrar una respuesta a cada pregunta que se les hace? ¿Por qué podemos hablar de cambio climático y luchar por nuestros derechos, sin olvidar al mismo tiempo los otros problemas, como el miedo a no encontrar un trabajo? ¿Por qué dedicar nuestros fines de semana y las vacaciones a prepararnos para una conferencia intergubernamental, donde, como dice la misma palabra, sólo los gobiernos tienen la palabra y deciden libres de compromisos morales? ¿Somos tan ingenuos como para desperdiciar nuestra energía en un juego extremo y agotador porque estamos aburridos de la vida cotidiana? ¿Por qué tenemos que financiar, aún con gran dificultad, nuestro billete de avión al otro lado del mundo? ¿Para pasar de un Centro de Convenciones donde hace frío debido al aire acondicionado, a otro igualmente conservado a temperaturas bajo cero, a través de una puerta que conduce al peatón durante algunos minutos a caminar bajo un sol intenso e insoportable en medio de la arena del desierto? ¿Por qué escribir y discutir hasta altas horas de la noche, algunos con fiebre, otros con migraña o simplemente un gran deseo de ir a dormir en nuestras habitaciones de hoteles y albergues donde nos alojamos, las mejores estrategias e intervenciones en los próximos días? ¿Es una forma alternativa de invertir nuestro tiempo, aburridos de la rutina?

Se habla a menudo de la responsabilidad histórica de los países desarrollados como el caballo de batalla de los países en desarrollo, para no ceder a las demandas de los demás… ¿por qué no se toma tan en serio en las discusiones la responsabilidad intergeneracional?

Escribir y actuar, trabajar sobre los textos que son objeto de debate después de meses de preparación, hablar e incluso escribir: nuestro trabajo aquí en Doha es una invitación a todos ustedes ciudadanos a escuchar. Y a expresar sus miedos, sus opiniones, para que las ideas de muchos puedan ser escritas con resolución en un acuerdo legalmente vinculante. En el mundo de Internet las noticias son inmediatas y nosotros los jóvenes tenemos la necesidad de ser escuchados seriamente por ustedes ciudadanos, personas racionales y humanas, porque aquí en Doha estamos luchando contra los molinos de viento y nuestras palabras se pierden en las dunas del desierto. Es mi intención hablar de las expectativas de esta Cumbre, y cómo funciona el mecanismo enredado que caracteriza a las negociaciones sobre el clima. Pero no en este artículo. Las noticias ya están disponibles en cualquier lugar, en cualquier idioma y formato de medios de comunicación, para todos los gustos, basta con dedicar dos minutos al día para elegir que tipo de noticia escuchar y en qué estilo. La televisión es un medio que pertenece al siglo XX, en el nuevo milenio no puede ser la única fuente de noticias. Infórmate y habla, ciudadano, nosotros los jóvenes te necesitamos. Hoy. En nuestros países de origen, no necesariamente en Doha.


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