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Argelia. Tensión entre Marruecos por ataque contra civiles

quinta-feira 21 de abril de 2022, por Resumen Latinoamericano,

9 nov, CI.- “El 1 de noviembre de 2021, mientras el pueblo argelino celebraba (…) el 67 aniversario del estallido de la gloriosa Revolución de Liberación Nacional, tres ciudadanos argelinos fueron asesinados cobardemente por un bárbaro bombardeo contra sus camiones en el enlace Nuakchott-Uargla, una ruta natural de comercio entre los pueblos de la región”, anunció un comunicado oficial de esa nación.

La noticia de la muerte de tres camioneros argelinos que regresaban de Mauritania, como consecuencia de un ataque procedente de las fuerzas militares marroquíes que ocupan en Sahara Occidental, hizo saltar todas las alertas respecto a que las tensas relaciones entre Marruecos y Argelia puedan desembocar en una nueva guerra regional.

Canciller de Argelia , @Lamamra_dz, informa a las organizaciones int. sobre la gravedad del acto terrorista marroquí, que se cobró la vida de 3 civiles argelinos Al S.G de la ONU, António Guterres Al Pdte. de la Comisión de la Unión Africana Al S.G de la Liga Arabe.
Desde 1994, Argelia mantiene las fronteras terrestres con Marruecos cerradas y la histórica rivalidad entre estos vecinos del Magreb no para de crecer desde el retorno a la guerra entre el Frente Polisario y Marruecos en noviembre de 2020. Después de casi 30 años de alto el fuego, el año pasado se rompió el statu quo después de que Marruecos atacara a un grupo de civiles saharauis que bloqueaban un paso fronterizo entre el Sahara Occidental y Mauritania en Guerguerat.

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El Frente Polisario es un movimiento de liberación nacional reconocido internacionalmente como legítimo representante del pueblo saharaui. Las y los saharauis son los nativos del Sahara Occidental y este territorio, antigua provincia y colonia española, está reconocido como el último pendiente de descolonizar en África. España sigue siendo la potencia administradora ante Naciones Unidas y Marruecos la potencia ocupante desde 1975, fecha en que España abandonó el territorio y Marruecos lo invadió, iniciándose entonces una guerra que duró 15 años, hasta que se alcanzó un alto el fuego para la celebración de un referéndum que permitiera al pueblo saharaui pronunciarse sobre la autodeterminación.

Desde entonces, la tensión bélica entre Marruecos y el Frente Polisario ha ido en aumento. El expresidente norteamericano Donald Trump, en diciembre pasado, efectuó un reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental y anunció el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y Marruecos. En todo caso, Israel es un tradicional aliado de los marroquíes a los que vende armamento (incluídos drones) y recientemente ambos países han alcanzado acuerdos para la exploración de petróleo y gas en la costa de Dajla, ciudad del Sahara Occidental, en clara vulneración del Derecho Internacional.

Argelia siempre ha sido un tradicional amigo y aliado del pueblo saharaui y acoge en su territorio los campamentos de refugiados en los que vive gran parte de la población saharaui que en 1975 tuvo que huir del genocidio que Marruecos intentó perpetrar contra ese pueblo y que tuvo en los bombardeos a los refugiados que huían por el desierto con napalm y fósforo blanco sus episodios más terribles.

Marruecos durante este año ha intentado desconocer y minimizar la existencia de esa guerra. Pero el ataque a los camioneros argelinos, probablemente con un dron israelí, es una prueba irrefutable del regreso a los enfrentamientos y ha supuesto una dura reacción oficial de los argelinos que han anunciado que “no quedará impune” por considerar que “varios elementos apuntan a la participación de las fuerzas de ocupación marroquíes en el Sahara Occidental en el cobarde asesinato».

Desde el pasado mes de agosto, Argelia ha roto relaciones diplomáticas con Marruecos y el 1 de noviembre se materializó el cierre del gaseoducto GME que surtía de gas argelino a España y Portugal, pasando por Marruecos, y que repercutirá de manera muy fuerte en la economía marroquí al perder unos 200 millones de dólares anuales por derechos de paso y del gas del que se abastecía para atender parcialmente su producción de electricidad.

Ahora, Marruecos niega la evidencia de su participación en el ataque y afirma que su política exterior se rige por el principio de “la buena vecindad con todos”, temerosa de la reacción argelina que ya está desplazando tropas y misiles a la frontera común.

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Las relaciones entre argelinos y marroquíes fueron relativamente buenas antes y durante la colonización francesa. Marruecos se independizó en 1956 y Argelia en 1962.
Europa permanece expectante ante el riesgo de una guerra en su frontera sur. Después de armar durante décadas a Marruecos (un régimen despótico que pretende barnizarse de democracia para recibir ayudas de Europa), el ejército marroquí está inmerso en un conflicto bélico con los saharauis y ahora con el bombardeo habría cometido un crimen de guerra contra ciudadanos civiles argelinos que no participaban en las hostilidades.

La aparente preocupación europea ante el riesgo de una guerra en la región se evidencia en las declaraciones del ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien manifestó que sigue “con preocupación” y que trabajará para evitar “una escalda” entre estos dos “socios estratégicos” de España.

En todo caso, el ejemplo de las intervenciones neocololoniales occidentales en África, como la caída en el abismo de la Libia del Khadafi y la presencia militar en el continente con el pretexto de combatir el terrorismo yihadista, junto a la disputa y rivalidad geopolítica entre las potencias occidentales con China y Rusia, presentan un escenario poco esperanzador para la paz y en el que podrían darse provocaciones para encender la chispa del incendio en la región y del que el reciente bombardeo fuese un preludio.


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